Frutos secos

Se caracterizan por su bajo contenido de hidratos de carbono y su riqueza en proteínas, grasas poliinsaturadas y minerales de fácil absorción. Los frutos secos pueden constituir una buena alternativa a las proteínas animales.

Son frutos secos las almendras, castañas, nueces, piñones, avellanas, anacardos y pistachos, pepitas de girasol, de calabaza y de sésamo.

A excepción de las castañas los frutos secos contienen muy pocos carbohidratos. Son una fuente rica en minerales de fácil absorción, como potasio, calcio, fósforo, hierro y magnesio. 

En cuanto a las vitaminas su aportación es escasa, con excepción de la vitamina A y cantidades variables de vitaminas B1, B2 y B3.

Semanalmente
(3 raciones - una ración
es un puñado)

Consejos

 

Los frutos secos en pequeñas cantidades son un excelente complemento nutricional.

Debido su alto contenido calórico, deben sustituir a otros alimentos proteicos o grasos.

Son unos de los causantes más comunes de alergias alimentarias en los niños:

  • Ten cuidado especialmente con los cacahuetes.
  • Fíjate en posibles síntomas como goteo nasal, urticaria, hormigueo en la lengua o sensación de ahogo.
  • Si no existe alergia, los ácidos grasos que aportan resultan vitales para la formación de las células nerviosas que en los niños están en pleno crecimiento.

Es importante que tu hijo tome los frutos secos del modo más natural y fresco posible, ya que el tostado destruye parte de las vitaminas, y hay que vigilar también el exceso de sal que presentan en algunos formatos.